Creo firmemente que todo en esta vida hemos sido tóxicos. Tanto en amistades, como en relaciones familiares, o amorosas... En algún ámbito a nuestra vida, hemos tenido actitudes tóxicas. Estoy segura.
También puedo afirmar que esto es normal, y que lo importante es detectarlo a tiempo para poder solucionarlo entre las dos partes afectadas. El diálogo es la base de cualquier relación, y sin la otra persona te importa lo posible para poder arreglar lo que le hace daño.
El problema viene cuando no sabes detectarlo y crees que es algo normal. Ya no que sea algo normal, sino que encima, te lo mereces. Y que la que lo está haciendo mal eres tú, por eso te tratan así.
Las amistades tóxicas son las que más cuestan de detectar. Quizás por años, porque al principio todo parecía genial y estupendo y porque os jurasteis ser mejores amigos con el collar de un corazón partido a la mitad con las iniciales BFF. Pero a medida que pasó el tiempo, uno creció antes que el otro, o a la vez, pero con pensamientos y personalidades distintas que no encajaban, y seguíais formando las piezas de él puzle que se rompería.
Lo que a veces pasa es que uno es el que intenta forzar, y el otro el que se rompe. Y se deja romper, antes que la relación con su ~mejor amigo~.
Hay amistades que duran toda la vida, pero son muy pocas. Tenemos que entender que las personas evolucionamos, crecemos y maduramos, y que no somos los mismos cuando somos adolescentes que cuando empezamos a tener responsabilidades. No te sientas mal por alejarte de quien no te suma.
Hay otras personas que llegan muy fuertes, sienten la intensidad, deseas que duren para siempre, y de repente, se acaba. Muy rápido, y sin avisar. Y entonces comprendes un poco el ciclo de la vida. Y te queda con lo que te enseñó durante esa intensidad. Porque eso nunca se lo lleva.
Y luego están las que vienen de repente, de manera inesperada, y que poco a poco te explican el verdadero significado que tiene la palabra. Compartís gustos, opiniones, sueños. Pero sobre todo os interesa lo que os contáis. Y sentís que en cada conversación aprendéis algo nuevo. Es ahí donde te tienes que quedar.
No la busques, porque llega sola. Como toda en la vida. Tú disfrutas de todas las personas que vayas conociendo en el camino, porque cada una de ellas te estará enseñando algo. Algunas con dolor, otras con carcajadas. Pero la vida te pone ahí por alguna razón.